viernes, 10 de febrero de 2012

INTRODUCCION

Vale, sé que sonará raro que empiece por aquí, pero
pienso mucho en mis manos. Soy zurda de nacimien-
to, y aunque papá también lo es, está absolutamente
convencido de que soy diestra. Creo que es porque
siempre ha dicho que los zurdos tienen que ≪apren-
der el mundo al revés≫, y sé que más de una vez ha
tenido problemas para encontrar una guitarra para
zurdos... Sea como sea, desde el momento en que em-
pecé a escribir, papá me hizo utilizar la mano derecha.
Y funcionó. Para el resto de las cosas de la vida soy
zurda, aunque escribo con la derecha. Así que si no
os gusta mi caligrafía, hablad con papá.
     Y para acabar de liar un poco más a mi lado zurdo,
di con un libro de caligrafía y empecé a practicar por
mi cuenta la escritura de caracteres chinos. Con la
mano derecha. En un avión. Volaba de Los Angeles a
Nueva York en un jet fletado. Fue un vuelo turbulen-
to, la tinta se derramó al menos dos veces y, no sé
cómo lo hice, pero al final llené de tinta toda mi ropa,
el papel, los asientos del avión y, cuando traté de lim-
piarlo todo, el lavabo. Mamá me gritaba porque lo
estaba manchando todo de tinta, pero yo me sentía
encantada.
    La palabra caligrafía viene del griego y significa
≪escritura bonita≫. Aunque os aseguro que si los
griegos hubieran visto lo que yo estaba haciendo, in-
ventarían una palabra nueva para describirlo. Pero
estaba obsesionada. Dibujé los kanjis para escribir
≪amor≫, ≪suerte≫, ≪vida≫ y ≪conocimiento≫ una y
otra vez, primero lentamente y con cuidado, como
un niño que aprende a escribir, y luego más rápido y
mejor.
uno de mis
primeros
intentos




Suerte que el avión no estaba equipado para escri-
bir en el cielo con humo, pues entonces probable-
mente habría tratado de convencer al piloto para que
intentara escribir el kanji de ≪rock and roll≫. Tiene
que haber alguna forma de escribirse en chino ¿no?

7 hobbies por los que
he estado obsesionada
5 segundos
1. caligrafia
2. abalorios
3. tricotar (durante dos
     segundos)
4. hacer álbumes de recortes
5. leer la biografía de Einstein
6. ser bióloga marina
7. alta costura


Hay quienes creen que la caligrafía explica todos
los secretos de una persona, que las curvas, lazos y
puntos de una lista garabateada o una nota pasada en
clase revelan todo lo que hay que saber sobre alguien.
Es una idea que mola, pero en realidad creo que lo
único que puede decirse tras ver mi letra es que ten-
dria que escribir con la otra mano. Casi todo lo de-
más -cepillarme los dientes, abrir puertas, sujetar el
tenedor y llevar las riendas de mi caballo- lo hago
con la mano izquierda. Y, bueno, papá no estaba tan
equivocado, realmente creo que a veces el
mundo parece ir un poco al revés, aun-
que yo intente conseguir que todo vaya
en la dirección correcta.
     Tal vez porque siempre he estado tan pendiente
de mis manos, siempre las he sobreprotegido. Ya lo
sé, ya lo sé: es raro. Pero es que siento que mis ma-
nos son muy importantes. Mi energía, y todo lo que
hago, sale de ellas.
    Mi mano derecha es para el arte. La utilizo para
tocar la guitarra y para escribir. Mi mano izquierda es
para el cariño. Para peinar a mi hermana pequeña.
Para estrechar la mano a los amigos. Para arrullar a 
Sofie, mi perrita, mientras se duerme. (Y en ocasiones
para dar un cachete en la cocorota a mi hermano Brai-
son, cuando se mete conmigo. Ya sé que no está bien...
¡pero todo tiene un límite!)
     Dejo que mis dos manos se paseen libremente so-
bre las teclas del piano, buscando las notas adecuadas.
Mis manos guían mis pensamientos cuando escribo
en mi diario. Hojean la Biblia en busca de verdades. El
ritmo de una nueva cancion emerge mientras tambo-
rileo sobre la superficie de una mesa. Palpo el camino
en los momentos difíciles. Quiero que todo lo que
hago sea artístico y lleno de cariño. Lo que soy, lo que
digo, toda la esperanza y felicidad que pueda transmi-
tir... todo sale de mis dos manos.
       ¿Soy diestra? ¿Soy zurda? ¿Ni una cosa ni la otra?
¿Soy cantante o actriz? ¿Soy un personaje público o
alguien con una vida privada? ¿Por qué no puedo ser
todas esas cosas a la vez? Salgo en la tele. Estoy escri-
biendo un libro. Pero tambien me gusta quedarme en
casa con mi familia. Y sentirme sola (de un modo po-
sitivo) dentro de mi cabeza. ¿Soy la persona que co-
nocéis de la televisión, de las fotos, incluso de este
libro? ¿O somos todo, cada uno de nosotros, más
escurridizos y difíciles de definir de lo que parece?
¿Quien soy yo para decirlo?
     La mayoría de la gente me conoce como Hannah
Montana, aunque Hannah es un personaje de la tele.
Es ficción. Sin duda, hay mucho de mí en el persona-
je. He intentado darle vida. Pero eso no lo convierte
en real, ni en mí misma. Este es un libro auténtica-
mente mío (mi primera oportunidad de contar mi
propia historia con mis propias palabras.) Aunque
para contar mi historia, tengo que hablar de Hannah.
Y no pasa nada. Porque creo que por eso mismo mu-
cha gente me realaciona con Hannah Montana y Mi-
ley Stewart, mis álter ego en televisión. Hay mu-
chas personas dentro de cada uno
de nosotros: la que somos y la que po-
dríamos ser si perseguimos nuestros
sueños.
     Tengo la impresión de que me paso el día respon-
diendo a preguntas sobre mí: me entrevistan en la
tele, en la radio, para revistas; hablo con paparazzi y
desconocidos en la calle. Una y otra vez tengo que
contarle a alguien (y hasta ahora siemre ha sido ver-
dad) que la gira está yendo genial, que el espectáculo
es muy divertido y que me siento muy orgullos de
mi disco. Pero nunca se acerca nadie y me pregunta:
≪Oye, ¿qué piensasde tus manos? ¿Qué relación tie-
nen con tu arte? ¿Qué significan para ti?≫ Este libro
es una oportunidad para esxplicar, bromear, reflexio-
nar y explorar aquello que es realmente importante
para mí. Quiero responder a las preguntas que nunca
me formulan. Quiero permitirme bajar la guardia.
Quiero hablar de lo que significa la música para mí, y
quiero que veáis que no todo en mi vida ha sido coser
y cantar. No creáis que nunca me he sentido herida o
hundida. Me he sentido presionada, rechazada, triste,
aburrida y sola. Y también he experimentado mucha
alegría y gratitud. Quiero compartir con vosotros
quién soy realmente (no la chica virtuosa y brillante
de las fotos en papel couché en las portadasde las re-
vistas, sino una chica normal y corriente nacida en
Nashville a la que le encanta Marilyn Monroe, no le
gusta demasiado la verdura y siempre ha tenido ideas
curiosas sobre sus manos).
    Cuando empecé a trabajar en este libro tenía quin-
ce años, y cumplí los dieciséis poco antes de termi-
narlo. Soy muy joven para estar escribiendo sobre mi
vida, pero también me consideran muy joven para
muchas de las cosas que hago y con las que disfruto.
No hay nada malo en ser joven. ¡La gente joven tiene
mucha energía! Tenemos muchas cosas que decir.
Nunca he andado escasa de pensamientos, ideas y
opiniones. Sé que todavía me encuentro casi al prin-
cipio de mi vida. Estoy viviendo un viaje increíble, y
todo va superrápido. Por eso quiero plantar un poste
justo aquí (en esta curva concreta del camino) antes
de que su imagen empiece a desdibujarse a medida
que sigo avanzando. Espero que os apuntéis y disfru-
téis del viaje me acompañeis durante un rato.
¡Lo veis!
Mejoré.

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